Lema y objetivos

 

 

 

Lo que diferencia y significa nuestros centros educativos FEC, además de su identidad institucional, no es únicamente la educación en valores, algo que es patrimonio de la escuela universal, lo que verdaderamente nos significa como escuela católica es la educación en valores sustentados en tres virtudes evangélicas que son la fe, la esperanza y la caridad.

Educamos en valores, en un ambiente transformador que hace posible que todas las personas crezcan y desarrollen al máximo sus potencialidades teniendo como referencia la persona de Jesús de Nazaret y su evangelio de la alegría. Todos estos valores están en estrecha relación con los tres grandes pilares de la pastoral FEC: evangelio, interioridad y compromiso por la justicia.

Durante el curso 2015-2016 en todos sus ámbitos, desde todas las áreas, a todos los niveles, todos los profesionales que conformamos la familia FEC… vamos a trabajar el valor del respeto. Seguramente sea uno de los valores más importantes para poder entender por qué vivimos, estudiamos, trabajamos, progresamos, innovamos y creemos junto a otros, necesariamente con los otros. Sin respeto se hace difícil imaginar nuestro mundo y todos sus mundos, nuestra sociedad, nuestras familias y grupos y, por supuesto, nuestra vocación y tarea educativa y evangelizadora. El respeto es una piedra angular de primer orden. Es el fundamento a partir del cual muchos otros valores se desarrollan y adquieren sentido y un significado más pleno.

Objetivo:  Educar en la dimensión personal y social del respeto, de modo que nuestras comunidades educativas y cada una de las personas que las conformamos, lo practiquemos con nosotros mismos, con los demás y con el entorno en el que vivimos, al estilo de Jesús.

“Cuiden a la gente, traten con amor a cada persona, especialmente a los niños, a los ancianos, a los más débiles y a aquellos que a menudo están en la periferia de nuestro corazón… Sean solícitos con “la creación de Dios”, respeten a la gente y al medio ambiente, y no dejen que "los signos de destrucción y de muerte" estén presentes en nuestro mundo. No teman ser bondadosos y cariñosos”.

(Papa Francisco, 19 de marzo 2013)